Santiago de Cali, Valle del Cauca, Colombia
Dios sano a mi esposo

Hola, Dios les bendiga grandemente, mi nombre es Eimily Pérez, soy hija de Dios perteneciente a la congregación de IPUCI Villa del lago, en Cali, Valle del cauca. Quisiera contarles mi testimonio de como mi esposo fue sanado milagrosamente por el Señor Jesús nuestro Dios.
Hace ya poco más de 4 años que llegue a esta localidad, llegue de Venezuela junto con mis tres hijos, me refugie en la residencia alquilada de mi hermana menor y mi cuñado quienes me recibieron pues soy emigrante Venezolana, mi esposo se negó a salir del país porque no quería perder sus pertenencias, pero lamentablemente la situación en el lugar era tan grave que a duras penas podíamos comer, yo lucía muy delgada y mis hijos también por lo que tras la oportunidad que me brindaba mi hermana no podía dejarla pasar y tuve que separarme de mi esposo por la negatividad de el a emigrar así que me fui; llegue con mis tres hijos y durante un tiempo pudimos recuperarnos físicamente, empezamos a congregarnos en la IPUCI Villa del lago a donde nos llevo mi hermana y mi cuñado.
Pasado un tiempo y tras conversaciones con mi esposo a la distancia sentí la necesidad de ir a Venezuela nuevamente a convencerlo que viniera a Colombia pues la situación allá no era favorable para nadie. Viaje con mi hijo menor y deje a mis dos gemelas mayores. Al llegar allá y tras insistir y hablarle a mi esposo de las oportunidades que habían en Colombia el accedió a viajar conmigo y a reunirnos nuevamente como familia.
Así nos reunimos mi esposo, mis hijos y yo en donde vivía mi hermana menor, casi inmediatamente mi esposo empezó a buscar empleo y yo estaba inocente se que el estres del viaje y la angustia de no conseguir empleo durante unos pocos días repercutian en la salud física de el.
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| La tarde en que salimos al parque |
Pasado un rato los médicos salieron y me dijeron que estaba teniendo un infarto cerebral y que necesitaban trasladarlo a otro lugar, lo subieron a una ambulancia y los paramédicos me dicen que íbamos a la clínica Valle de Lili, de la que más tarde me enteré que era una de las clínica más caras de la ciudad. Allá lo ingresaron y ni por la mente me pasaba cuanto dinero me iba a costar todo eso, sí no que oraba y oraba y siempre decía "Señor que se haga tu voluntad".
Cuando lo ingresaron los paramédicos de la ambulancia me dijeron que no sabían como lo aceptaron sin seguro ni nada pues allí son muy estrictos con eso y se marcharon. A mi esposo le hicieron un procedimiento quirúrgico delicado y me hicieron firmar unos papeles de consentimiento y un acta de defunción porque la operación era muy delicada con bajas posibilidades de salvarse, ya el daño estaba muy avanzado y sólo un milagro lo salvaría; yo firmé los papeles y sólo me quedaba esperar el resultado de todo.
Mientras estaba en la sala de espera oraba muy angustiadamente y clamaba a mi Dios por mi esposo pero siempre con la frace en mi boca "Señor que se haga tu voluntad", en esos instantes un Señor mayor desconocido se siente a mi lado y me dice "Tranquila mija todo va a estar bien" yo dije amén y seguí orando y el Señor que se sentó a mi lado se fue y no lo vi más.
Llego el momento en el que los médico salieron y me llamaron, yo hecha un manojo de nervios me acerqué y los médicos dijeron que estaban sorprendidos de como pudo sobrevivir y que todo el procedimiento fue muy exitoso. Yo respire muy ondo y di la Gloria a Dios muy emocionada.
Mi Señor se manifestó y por medio de las manos de los médicos lo sano totalmente. A todas estas a mi no me pasaba por la mente los gastos médicos, cosa que si recorde cuando me dijeron que tenía que pasar a facturar todo.
Mi hermana me contó que en casa se preguntaban como iban a pagar y decían que no los iban a dejar ir de la clínica si no pagaban y que todo eso valía millones que no teníamos.
Pero de pronto una muchacha del personal me dio la orden de salida así sin decirme nada más que diciendome que ya podíamos irnos. La verdad yo no se quien pago, jamás lo supe pues fueron dos días en el hospital que casi no comia por la angustia y porque no tenía. Salí del Hospital y llegamos a casa y en familia se comentaba que el viejito que me dijo que todo saldría bien era un enviado de Dios y que el fue quien pago todo. La verdad jamás lo volví a ver y para la gloria de mi Dios mi esposo hoy día esta en casa sano, fuerte y trabajando. El nunca ha sido simpatizante del evangelio pero a partir a ese momento asiste periodicamente a los cultos y se que Dios está obrando en el y que un día lo veré predicando el evangelio.
Hermanos y amigos lectores Dios ama y protege a sus hijos y oye con diligencia sus oraciones, los invito a formar parte de nuestra familia y ser llamados hijos de Dios, sólo tienen que cumplir con lo que dice su palabra en Hechos 2:38
"Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo."
La verdad no saben de lo que se pierden pensando que el gozo esta en el mundo, el verdadero gozo esta es en Jesús nuestro Dios.
Hna. Eimily Pérez
IPU / HdDeA

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